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Lautaro Carmona
El equipo papayero se ha mostrado permeable en la contra (este viernes recibe al veloz elenco cuprero), siendo vulnerable ante rivales veloces, con un mentón de cristal en la reincidencia de los errores. La necesidad de un triunfo es ya una urgencia para la continuidad del deté de cara a la sexta fecha. Necesita reinventarse.

Desde el ascenso en el verano 2020 cuando superó en el Estadio Nacional a Deportes Temuco (el torneo había finalizado abruptamente el 2019 por el estallido social), Deportes La Serena ha transitado por la cornisa, salvándose en las instancias finales de perder la categoría.

Le ocurrió en esa primera temporada en un proceso que lideró el técnico Francisco Bozán, quien dejó al equipo como el principal candidato para el descenso, lo que zanjó de manera brillante su sucesor Miguel Ponce, con una campaña que en la segunda rueda permitió salvarse de manera milagrosa en la última fecha.

El “Chueco” armó la estructura en el 2021 con ambiciones y sueños de gloria internacional, aunque nada de ello fue posible. Terminó anticipadamente su vínculo, llegando en su reemplazo Ivo Basay, quien ratificó la serie también de manera agónica.

El “Hueso”,  algo similar a lo ocurrido con Ponce, encabeza el presente proceso y lidera el armado de la plantilla (cosa cuestionable en todos los clubes), reiterando que se trabajará por lograr un lugar en copas internacionales, de lo cual ya no se habla, toda vez que los granates apenas ostentan 3 unidades en cinco partidos, sin conocer todavía la victoria, enredándose prematuramente en la zona baja de la clasificación.

 

Sin triunfos

Tres son sus empates y dos derrotas, ambas categóricas ante O’Higgins y Ñublense, de visitante, con un técnico que reiteradamente presenta modificaciones en su zona media, lo que ha provocado falta de identidad a un equipo que parecía enrielarse luego de los tres encuentros consecutivos que igualó: Colo Colo, Antofagasta y Coquimbo Unido.

Ese mediocampo  apuntaba a consolidarse con Erbes, Fernández y Dittborn, aunque ya para el clásico cambió a dos de ellos (el Mati y el ingeniero), volviendo a mover la estructura ante los chillanejos, sacando a uno de sus hombres más ganadores y experimentados, Cristian Erbes, para optar por la juventud de un chico que viene de Colo Colo, quien pese a tener grandes condiciones, necesita de un complemento y apoyo.

“Nunca pensábamos que nos iba a costar tanto encontrar el equipo, cuando se gana lo hacen todos y cuando se pierde yo soy el responsable, trataremos de arreglarlo lo antes posible”, indicó tras el revés en el Nelson Oyarzún, reiterando que “hubo situaciones donde nos ganaron la espalda muy fácil sin mirar en pelotas frontales, nos preocupa ese hecho de que nos hagan goles de esa manera”, insistió, instancia que los tiene como uno de los equipos con más goles recibidos en las cinco fechas.

 

Individualidades

Quizás Basay no ha visto respuesta de sus jugadores o siente que deben dar mucho más, aunque esas variantes, para sorpresa de todos, resultaron claves en el desbalanceado primer tiempo, mostrándose como un equipo sin fiato y poco trabajado, carentes de salidas, de apoyos y de una mayor posesión con rápidas transiciones, donde resultaba imposible encontrar un hombre libre.

En cinco fechas, las individualidades de Zacarías López, la entrega del zaguero Herrera y el retorno de  Leonardo Valencia, quien apareció recién en las últimas jornadas, asoman a la altura de las exigencias, mientras que el resto les sigue de atrás, entre ellos Richard Paredes, quien todavía no logra arrancar desde el pitazo inicial o, el centro atacante Marcelo Estigarribia, criticado por no convertir goles. Pese a que ante Ñublense realizó uno de sus juegos de mayor proyección, lo sacaron en el arranque del segundo período.

 Esto provocó que el avance que habían mostrado defensivamente, retrocediera un par de pasos en la fecha pasada y se viera permeable, cuando el conocimiento comenzaba a dar buenas señales luego de esas igualdades ya descritas.

Hoy Basay tiene sobre sus hombros la escasez de crédito con la afición y la poca confianza con sus dirigidos, lo que gatilla en una presión extra por conquistar un triunfo que permita acallar críticas y avanzar en la lapidaria tabla de colocaciones.

“No voy a renunciar o arrancar de una situación adversa”, fue lo que dijo en Chillán, en una de las conferencias de prensa posteriores donde se le vio abatido y desanimado, señal que se extrapola a sus dirigidos y de la cual se aferran sus rivales, que dimensionan el grado de exigencia que tiene un equipo necesitado.

 

Levantarse

Sabe también el deté que el magro inicio de temporada, lo pone en la mira de los administradores que comienzan a proyectar, aunque no lo dan a conocer, un cambio para tratar de darle un giro inmediato a esta situación y  así no volver a repetir  lo ocurrido con Bozán, donde estiraron el elástico hasta más no poder, en lo que fue un riesgo innecesario.

No obstante, se muestra confiado en levantarse, “me quiero quedar con ese segundo tiempo ante Ñublense, creo que en 5 fechas uno se da cuenta de quiénes están mejor y pueden jugar y hay que tratar de revertirlo, sé que todo estará en contra, pero sé que se puede revertir, tengo la fuerza de que podemos salir de este momento y encontrar el equipo”, reseñó frente al encuentro que este viernes sostendrá con el sublíder Cobresal, al que recibirá en el Estadio La Portada y con el cual podrá contar con sus hinchas en las gradas, ya que se habilitó un aforo cercano a las 6.500 personas.

 

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