• En el lugar de los hechos, ayer personal del municipio de Coquimbo se encontraba sanitizando de manera preventiva en caso de que hubiese presencia de Covid-19.
Crédito fotografía: 
Lautaro Carmona
Hasta mediados de abril los hermanos Berta y Luis Silva Valdivia, de 69 y 76 años, estaban al cuidado de una tercera persona (también hermana), pero ésta tuvo que trasladarse a Santiago por motivos de salud. Asegura que siempre estuvo en contacto tanto con sus familiares como con los vecinos que alertaron de sus muertes. Esperaba volver pronto, pero no podía debido a la cuarentena. Tenía la esperanza de que el municipio o el Gobierno ayudaran a los adultos mayores, lo que según dice, “nunca ocurrió”. Por su parte, las distintas entidades descartan “no haberse hecho cargo de este caso”. ¿Quién falló entonces? Nadie lo asume, y a nivel gubernamental como municipal defienden sus políticas públicas y sociales.

Cuando la señora Audilia Silva Valdivia (75) dejó la casa en la que vivían sus hermanos, jamás pensó que sería la última vez que los vería. Tuvo que volver a Santiago desde Coquimbo por problemas de salud, pero, según confiesa, se fue “llena de incertidumbre” ya que por un lado, estaba Berta (69), quien se encontraba postrada debido a un atropello ocurrido en el centro de la comuna puerto, y por otra parte, el mayor, Luis (76),  que venía con múltiples enfermedades crónicas respiratorias, problemas a los riñones y últimamente estaba sufriendo arritmias cardiacas.

“Yo sabía que ellos estaban peor que yo, y quedarían desvalidos, porque al final nadie se hace cargo de nosotros, los más viejos, pero pensé que las autoridades estarían atentas, porque son un grupo de riesgo, pero eso no pasó”, relata Audilia, todavía consternada y sin asimilar la muerte de sus hermanos, por motivos que todavía se están investigando.

La peor noticia

Asegura sentirse, “un poco culpable, por no haber podido estar allá”, pero rápidamente reflexiona y manifiesta que si se hubiese quedado tal vez los fallecidos serían tres y no dos. “Para la gente es fácil decir ‘la familia no los cuidó’, ‘la familia no estuvo’, pero no tienen idea de la realidad”, expresa Audilia, molesta por los comentarios de las redes sociales que los culpan a ellos.

Se enteró de la noticia el lunes por la tarde, cuando la vecina de enfrente de la casa, con quien había compartido número de teléfono para estar al tanto de lo que ocurría con sus hermanos, la llamó para informarle de la tragedia.

“Yo sentí el tono de su voz y ya sabía lo que se venía, algo malo. Seguí escuchando, me dijo que habían encontrado a la Berta y al Luis fallecidos adentro de la casa, y no reaccioné. Fue raro, hasta que corté, llamé a mis hijos para contarles lo de sus tíos y al momento de ser yo la que lo relataba me vino la pena”, cuenta Audilia, desde la capital, donde recibió una de las peores noticias de su vida.

“Autoridad indiferente"

Nadie le saca de la cabeza, ni a ella ni a la familia, que aquí hubo una “despreocupación por parte de la autoridad”. Afirma que tanto a nivel de gobierno como municipio debieron saber que en la vivienda habitaban dos adultos mayores en una desmejorada situación. De partida, porque Berta, luego de sufrir el atropello pasó por el hospital San Pablo, donde estuvo internada algunos días, y luego fue enviada a su casa, pese a que todavía no podía levantarse, tenía un pie enyesado y ni siquiera podía hacer sus necesidades por sí sola.

“A ella debían haberla mantenido internada, pero no sé, tenían que desocupar camas. A mi hermana había que mudarla, había que hacerle todo, entonces, al menos que le mandaran una visitadora, una cuidadora, pero nada, se fue para la casa y listo”, cuestionó.

Respecto a su hermano, admite que él “era dejado” respecto a su salud, y no le gustaba ir al doctor, pero ya teniendo 76 años “tendrían que tenerlo en los catastros”, sobre todo si existe una cuarentena obligatoria en la que no puede salir “y obviamente que existen necesidades. Porque no pueden estar dependiendo de la disponibilidad de los vecinos”, dijo Audilia, quien ayer, al cierre de esta edición, esperaba que sus hijos llegaran a la zona desde la capital para realizar los trámites de rigor, y luego de eso, ver la posibilidad de que ella pudiese viajar hasta Coquimbo.

Pese a que las causas de muerte deben ser establecidas por el Servicio Médico Legal, y los exámenes demorarán cerca de dos semanas, debido a que primero se tiene que realizar el examen para descartar la presencia de Covid-19, para la hermana de los fallecidos, el tema sería claro.

“Creo que mi hermano tuvo algún tipo de descompensación, un infarto, y ante ello a Berta no le quedaron muchas posibilidades de sobrevivir, seguramente murió por falta de alimentos”, asevera.

El día después

En la esquina de Caupolicán, con Pedro Aguirre Cerda, en el sector de El Llano (Coquimbo), la vivienda donde ocurrió la tragedia continúa hasta ayer permanecía acordonada en su entrada. Los medios de comunicación llegaron temprano en busca de información y, en nuestro caso, fue la vecina María Isabel Donoso, junto a su marido Carlos Azocar, quienes nos entregaron mayores antecedentes de los hermanos Silva Valdivia.

Fueron ellos quienes alertaron a Carabineros debido de que no habían visto hace días a don Luis, quien era el que más salía de la casa, ya que Berta se encontraba postrada. Primero llamaron por teléfono, y no recibieron respuesta, luego, el domingo por la noche decidieron ir y pese a que no salió nadie, se quedaron algo más tranquilos al ver luz en una de las piezas.

El día lunes lo siguieron intentando, pero esta vez llegaron más lejos y llamaron al Plan Cuadrante para que fuese a realizar una inspección y ver qué sucedía. El resto de la historia es conocido; en colaboración con Bomberos y del Samu, encontraron ambos cuerpos en sus respectivas camas, sin vida y en un avanzado estado de descomposición. Se presume que su data de muerte habría sido de al menos 48 horas antes.

¿Quién falló?

La vecina María Isabel Donoso, coincide con Audilia. “Aquí fallaron las autoridades que debían estar al pendiente de ellos, que no tenían una red permanente acá. Estábamos nosotros, e hicimos lo que pudimos, pero cuando tú eres testigo de cómo a la señora la habían sacado del hospital, y al caballero, que la semana pasada se cayó, llamamos al consultorio y no quisieron venir, te das cuenta de que aquí hay una indiferencia muy grande, pese a todo lo que se dice”, enfatiza Donoso.

Agrega que, “ni siquiera una visita, nada” por parte del municipio, ni de otros entes de gobierno. “Aquí no había un cuidado, ni para Berta ni para el caballero. Ayer (lunes) yo se lo dije a la gente que vino del Senama en su cara. Aquí ellos fallaron, y la municipalidad también. Las personas no deben especular porque es cierto que la familia estaba lejos, pero estaba, y yo como vecina, también estuve pendiente, pero no tengo la facultad ni la capacidad de gestión que puede tener una autoridad”, aseveró.

Autoridad responde

La región entera estaba consternada. De hecho, el balance regional por el Covid-19 comenzó con el Seremi de Gobierno, Ignacio Pinto lamentando lo ocurrido.

“Esta lamentable situación, da cuenta de la realidad que viven más de 25 mil adultos mayores en la Región de Coquimbo que no cuentan con redes de apoyo y por lo mismo son parte prioritaria de las distintas políticas que está implementando el Gobierno Regional, especialmente en temas de alimentación, y ellos son los principales destinatarios de las cajas de víveres que se van a comenzar a entregar”, indicó.

Descartó de plano que hubiese un abandono hacia este grupo etario. “Este gobierno en conjunto con el Senama, ha estado en permanente contacto con los municipios para atender los distintos adultos mayores que estén sufriendo la soledad, el confinamiento (…) Se les están haciendo visitas y contactos para poder evaluar sus necesidades y requerimientos”, aseveró.

Consultado respecto a si al decretar la cuarentena obligatoria, no se tomaron en cuenta las necesidades de los ancianos que, como en el caso de ayer, existía una persona que estaba postrada y la otra entraba dentro del confinamiento obligatorio, y nadie del Gobierno ni el municipio los habría ido a ver en las últimas semanas, Pinto refirió que esta cuarentena, “considera ciertas flexibilidades, en el sentido de que pueden salir a buscar cosas indispensables, hacer sus compras, no es una cuarentena obligatoria, y por eso que nosotros a partir del catastro que ya tenemos es la coordinación con los municipios y el Servicio de Salud, para tener la posibilidad de llegar a esos hogares”, aseveró, y a su vez, hizo un llamado a los vecinos que puedan facilitarles las cosas a estas personas, efectivamente lo hagan.

“Nuestro llamado es a que también los vecinos, la sociedad civil, también puedan ser parte de esta cadena de colaboración”, finalizó.

Apoyo municipal

También consultamos respecto al caso de los adultos mayores fallecidos, directamente al municipio de Coquimbo, y, a través de un audio Carolina White, directora de desarrollo comunitario puso el acento en el trabajo realizado durante la pandemia.

“Nosotros nos hemos dedicado a fortalecer el vínculo con los adultos mayores mediante vías telefónicas, en los clubes de adultos mayores, y mediante los cesfam haciendo el monitoreo, coordinando la entrega de alimentación, la de los medicamentos para poder fortalecer esta cuarentena”, precisó, agregando que, el deceso de Berta y Luis, los golpeó de manera particular, ya que ellos, según White,  sí eran usuarios del sistema.

“Siempre estuvieron con atención desde el mes de marzo, que iniciamos un trabajo desde el área socio comunitaria con ellos, más de asistencia social, así que esto lo vemos con mucha pena y mucho dolor (…) Como siempre, el adulto mayor es prioridad, fortalecemos el vínculo con ellos para evitar que salgan a la calle”, sostuvo.

 

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