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El informe descubrió que los pacientes que han enfermado por coronavirus pueden presentar cambios en el cerebro. Sin embargo, los investigadores requieren de un mayor tiempo para conocer los reales impactos del virus en la función cerebral.

Un nuevo estudio, desarrollado por especialistas de Reino Unido y Estados Unidos, descubrió que pacientes que se han contagiado con covid-19 pueden presentan cambios en el cerebro asociados a una perdida de materia gris y anormalidades en el tejido, en comparación a quienes no se han enfermado.

En la investigación publicada el lunes en la revista Nature, los expertos hallaron que el SARS-CoV-2 ocasiona daños en la zona del cerebro vinculada con el sentido del olfato. Además, determinó que las personas que tuvieron covid-19, presentan un envejecimiento acelerado en este órgano.

“Nos sorprendió bastante ver diferencias claras en el cerebro incluso con una infección leve”, señaló Gwenaëlle Douaud, profesora asociada de neurociencias en la Universidad de Oxford, a la cadena CNN.

En el estudio participaron 785 individuos con edades entre los 51 y 81 años, cuyos voluntarios formaban parte del Biobanco del Reino Unido, una base de datos sanitaria gubernamental conformada por 500 mil personas.

Los científicos analizaron imágenes cerebrales de 401 personas que enfermaron de covid-19 entre marzo de 2020 y abril de 2021.

Resultados del estudio

Los resultados obtenidos se compararon con las imágenes cerebrales de los 384 individuos restantes que no tuvieron el virus. Para realizar una análisis más exacto se considero características similares entres los individuos de ambos grupos como edad, nivel socioeconómico y enfermedades de base.

La experta de Oxford explicó a CNN que a medida que se envejece, es común que las personas pierdan entre un 0,2% y un 0,3% de materia gris todos los años en zonas vinculadas a la memoria.

Sin embargo, el estudio reveló que los pacientes que tuvieron covid-19 redujeron un 0,2% y un 2% adicional del tejido en comparación los no infectados.

Sumado a las imágenes cerebrales, los expertos aplicaron el Trail Making Test, un examen para evaluar la velocidad de procesamiento y las funciones cognitivas de los individuos que participaron del estudio. El test arrojó que los individuos con mayor perdida de materia gris obtuvieron los más bajos resultados.

“Dado que los cambios anormales que observamos en los cerebros de los participantes infectados podrían estar relacionados en parte con su pérdida de olfato, es posible que su recuperación lleve a que estas anomalías cerebrales sean menos marcadas con el tiempo”, especificó la especialista.

Y agregó que “es probable que los efectos nocivos del virus (ya sean directos o indirectos a través de reacciones inflamatorias o inmunitarias) disminuyan con el tiempo tras la infección”.

Para obtener un resultado más exacto de la evolución de los pacientes, se volverá a escanear y realizar pruebas los participantes dentro de uno o dos años.

Análisis paulatino del fenómeno

Pese a que el estudio entrega resultados interesantes para la comunidad científica, no se puede establecer fehacientemente el real impacto entre la infección y la función cerebral.

Los investigadores aseguraron que los resultados corresponden a una radiografía de “un solo momento en el tiempo”. No obstante indicaron que “plantean la posibilidad de que las consecuencias a largo plazo de la infección por SARS-CoV-2 puedan contribuir con el tiempo a la enfermedad de Alzheimer u otras formas de demencia”.

 

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